Resiliencia: habilidad que puede ser aprendida y aplicada

Resiliencia: habilidad que puede ser aprendida y aplicada

El objetivo es auxiliar con microcréditos a grupos sociales de personas en autoempleo y MIPYME
Las mercancías solamente permanecen en la aduana el tiempo estrictamente necesario.
CMIC ha realizado los protocolos necesarios para protección contra el Covid-19
Por: Lic. Alfredo H. Valdez Peralta
Consultor empresarial independiente

Sobrevivir en esta nueva normalidad no es suficiente

Por Lic. Alfredo H. Valdez Peralta*
Cuando este 2020 empezó, ningún país en el mundo imaginó la profundidad, el impacto y la duración de esta pandemia. El lamentable saldo de decesos, los grandes cambios que han sido necesarios en la manera de relacionarse de las personas -de trasladarse, de estudiar y de consumo en general- para tratar de reducir los contagios.
Aunque hay avances en la investigación de vacunas contra el Covid-19, la mayoría de los científicos del área de Inmunología coinciden en que difícilmente existirá una antes del verano del 2021; e incluso con la vacuna, tomará tiempo para distribuirla y aplicarla.


“Cuando ya nos somos capaces de cambiar una situación, nos encontramos ante el desafío de cambiarnos a nosotros mismos”.


Víctor Frankl
Si bien la pandemia y sus desastrosos efectos llegaron sin avisar, tomando por sorpresa y sin preparación a todo el mundo, ahora las empresas no esenciales, que son la mayoría, después de haber enfrentado el confinamiento y la drástica disminución de sus ventas, al volver a la nueva normalidad han realizado ya los ajustes pertinentes, y subsistir ha sido el enfoque primordial.


Sin embargo, es imperativo ir más allá. Ahora sí hay que prepararse para lo que sigue, pues los cambios del entorno económico obligan a adaptarse en forma rápida para poder desplegar mecanismos que permitan encontrar nuevas oportunidades de hacer negocio.


“La resiliencia es la capacidad que tiene una persona, o un grupo, de recuperarse frente a la adversidad para seguir proyectando el futuro. En ocasiones las circunstancias difíciles o los traumas permiten desarrollar recursos que se encontraban latentes y que el individuo desconocía hasta el momento”.


Además de las habilidades normales requeridas por la Dirección para la conducción de las empresas, la resiliencia es una habilidad que puede ser aprendida y aplicada por todos los colaboradores para adquirir la capacidad de adaptarse a situaciones adversas.


Cuando la empresa es resiliente se enfrenta a las turbulencias y a los cambios con facilidad; afronta los imprevistos; tiene la seguridad para crear, ajustar o suprimir estructuras de la organización; provee seguridad en medio de la transformación, manejando las incertidumbres emocionales con la idea general de aprender y dar lo mejor para crecer ante las amenazas constantes de una coyuntura como la que hoy estamos viviendo.

Para que todos los colaboradores aprendan y apliquen la resiliencia, la Dirección debe tener esta característica y desplegarla en su liderazgo.
Además de las habilidades técnicas necesarias para el desempeño de cualquier función, se deben desarrollar también las “habilidades blandas” (soft skills) que permiten a las personas interactuar y relacionarse con los demás de una manera clara y efectiva.


Algunas de las habilidades blandas son: creatividad, que permite improvisar y desarrollar el pensamiento lateral; manejo del estrés; administración del tiempo; resolución de problemas; inteligencia emocional; productividad, entre otras.


Son muy grandes los retos; los cambios demandarán ajustar la manera de hacer negocios. Habrá que tomar decisiones difíciles; en las finanzas habrá que desinvertir en activos no productivos, administrar minuciosamente el flujo de efectivo, cuidar los niveles precisos del inventario, eficientar las políticas de crédito y la antigüedad de la cartera.


Hay que dirigir los esfuerzos a estar con el cliente donde él se encuentre; tener una comunicación permanente que nos permita saber cuál es el valor que le da a nuestros productos o servicios para conocer su comportamiento y poder cubrir sus expectativas. Desarrollar procesos para aumentar la venta en línea, supervisando que las entregas se hagan de manera rápida, sin mermas ni daños.

Además, hay que hacer del lugar de trabajo un sitio más seguro para los empleados, manteniendo la moral alta, porque la productividad y los resultados de la empresa dependen del desempeño de ellos.


Más allá de sobrevivir, habrá que conducir a la empresa a la búsqueda constante de oportunidades, teniendo la capacidad de ser flexibles para improvisar y poder superar la adversidad, resistiendo la presión diaria que sabemos es una constante que se debe enfrentar como algo natural, para encontrar las soluciones con más facilidad.

  • Consultor independiente, con más de tres décadas en dirección y organización de empresas.
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