La consultoría en la nueva normalidad

La consultoría en la nueva normalidad

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Por: Lic. Alfredo H. Valdez Peralta

Consultor empresarial independiente

Primero tienes que aprender las reglas del juego. Y después jugar mejor que nadie.

Albert Einstein

La consultoría en la nueva normalidad

Cuando a finales de enero se empezó a hablar del Coronavirus o Covid-19 no podíamos imaginar el impacto demoledor que traería a todo el planeta por su alta contagiosidad, su letalidad y la falta de una vacuna que pueda prevenir o curar sus devastadores efectos.

La globalización de la economía mundial y el frenético intercambio de bienes y de servicios, así como el constante desplazamiento de los seres humanos de un país a otro provocaron que para la segunda semana de marzo empezara el confinamiento, el paro de labores y de la actividad económica en la mayoría de los países de todos los continentes, provocando la caída de la economía, el desempleo y la quiebra de empresas.

En menos de tres meses sin haber controlado el virus, ya que los contagios y los muertos desgraciadamente han estado creciendo, todos los países por fuerza han tenido que irse integrando a la nueva normalidad. México no es la excepción.

Aunque el riesgo del contagio y la posible pérdida de la vida aún persiste, no podemos dejar de ver que estamos ante la adversidad económica más grande que el mundo haya enfrentado, es necesario decirlo, ya que aunque en México podemos hablar de otras crisis, las de 1976, 1982, 1995 y la más reciente, hace una década, en el 2008, en esta del 2020 los efectos son tan profundos que están provocando cambios en políticas públicas, en regulaciones gubernamentales, en hábitos de consumo y de comportamiento del mercado y en la forma de conectar con los clientes, quienes, nunca hay que olvidarlo, son humanos que sienten y requieren un trato directo y personalizado.

Habrá que analizar de cada giro de la actividad económica en general, y de cada empresa en lo particular, las posibilidades de adaptarse a esta realidad donde además de la propuesta de valor del producto o del servicio que se oferta al mercado, habrá que añadir el de la salud, el de la seguridad de observar las nuevas regulaciones sanitarias, que le den al cliente la total confianza de estar libre de contagio.

La subsistencia de cada empresa tendrá que pasar por una reconversión de sus estructuras, un proceso difícil de análisis: ¿qué fortalezas pueden ser aprovechadas en la coyuntura actual? ¿Qué adaptaciones o ajustes hay que hacer en la planta productiva? ¿Qué nuevo producto o servicio puede generar nuevos ingresos? ¿Cómo optimizar la estructura de costos para ser más competitivos en calidad en el servicio y en el precio? ¿Cómo mejorar el control interno? ¿Cómo fortalecer la fuerza de ventas para que se enfoque en los segmentos más productivos, o los nuevos que la reconversión genere? ¿Cómo hacer más ágil y efectiva la comunicación con nuestros clientes reales y potenciales?

Lista enunciativa, no limitativa, de los enormes retos que la nueva normalidad impone; las circunstancias son otras y no habrá retorno, la forma de hacer negocio es diferente y no hay opción. El juego cambió y  para poder prevalecer el camino es la adaptación, la innovación y abrazar el cambio con valentía y determinación.

“Un ejército de ciervos dirigido por un león es mucho más temible que un ejército de leones dirigido por un ciervo”.

Plutarco

El liderazgo será un factor decisivo en la sobrevivencia de cualquier empresa, así como el cliente demandará confianza, los colaboradores de la organización también lo harán.

En medio del temor del contagio por la pandemia tendrán que hacer sacrificios para la adaptación al cambio, los cuales requerirán nuevos enfoques, capacitación para fortalecer o ampliar las competencias actuales, quizá esquemas de compensaciones donde puedan incrementarse las remuneraciones ligadas a los resultados, cambio en los horarios, etcétera.

El liderazgo debe mantener una actitud positiva, una mentalidad ganadora que evite las distracciones que trae la incertidumbre, y que los colaboradores se concentren en el resultado que los nuevos objetivos les demandan.

En tiempos normales la consultoría tiene el objetivo de apoyar y optimizar la gestión empresarial, pero en estos tiempos, más allá de este propósito, la consultoría tiene que apoyar al empresario a entender el nuevo juego, a aprender muy bien todas las reglas y sobre todo a jugarlo mejor que nadie.

Nota de redacción:

Lic. Alfredo H. Valdez Peralta es Consultor independiente, con más de tres décadas en dirección y organización de empresas, su correo es avaldez7@hotmail.com

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