El Pargo Rojo, brinda seguridad a sus comensales

El Pargo Rojo, brinda seguridad a sus comensales

Los pacientes recuperan la confianza con los protocolos
Se trabaja en capacitación para brindar seguridad a turistas
La calidad del aire es vital para el ser humano

Sr. Luis Alberto López Murrieta

Director General del Pargo Rojo

El Pargo Rojo garantiza la seguridad y responde a la confianza de los comensales

Por Xóchitl Rodríguez

El Gobierno Federal y las autoridades sanitarias consideraron esenciales las actividades de las empresas alimentarias, por lo que permitieron que siguieran trabajando, siempre y cuando tomaran las medidas necesarias para evitar contagios del virus SARS-CoV-2 que provoca la enfermedad Covid-19.

El Restaurante El Pargo Rojo, en Bahía de Kino, realiza estrictamente los protocolos que la Secretaría de Salud difunde a través de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac), como el de Mesa Segura, además de las medidas que el Director General, Luis Alberto López Murrieta, considera necesarias para garantizar la seguridad de los productos y de las instalaciones, con el fin de responder a la confianza de sus comensales.

Actualmente El Pargo Rojo ofrece el 90% de sus servicios a domicilio y el 10% restante lo brinda en la palapa, un área abierta para 20 personas máximo en el comedor, donde, incluso, se sugiere que la permanencia no sea muy prolongada, por cuestiones de seguridad, comentó el empresario.

En el restaurante se eliminó el uso de los menús en físico y ahora se utilizan códigos QR para escanearlos; también se envían por whatsapp a quien así lo solicita. 

El cuidado es extremo incluso con los proveedores, para quienes se habilitó un área de descarga donde se depositan los productos y se desinfectan antes de ingresarlos al restaurante.

“También le checamos la temperatura a los proveedores”, acotó.

Nadie puede ingresar al restaurante sin pasar por los tapetes desinfectantes, el lavado de manos y aplicación de gel. En el interior, tienen barreras protectoras en la caja y todos los empleados traen su cubrebocas, guantes y caretas.

En el área de la palapa, agregó, se hizo un centro de lavado de manos y se habilitó una sola entrada y una sola salida para evitar el encuentro de quien va entrando con quien va saliendo.

Además, se distribuyeron las mesas poniendo una distancia de dos metros entre cada una y se tiene extremo cuidado con el manejo de servilleteros, saleros, salsas, “de tal manera que las mesas ya no están con los servicios completos, sino que se mantienen en un área sanitizada; es decir, al momento de llevarlos a la mesa van sanitizados y cuando los comensales se retiran se llevan a desinfectar de nueva cuenta”, explicó.

Los productos de primer contacto con los clientes, como totopos y salsas, se trasladan a las mesas en dispositivos desechables para que estén protegidos y en un futuro próximo se trabajará con cubiertas para los platos.

López Murrieta dijo que también tienen una rutina de sanitización por las mañanas y por las noches con un nebulizador en frío, pero durante el día se sanitiza con aspersores manuales cada mesa que se va ocupando y se vuelve a desinfectar en cuanto el comensal se retira.

Para el Restaurante El Pargo Rojo su recurso más valioso es el personal, por ello se han realizado capacitaciones virtuales para los meseros con una empresa de la Ciudad de México.

Aunado a ello, se les exige aseo diario y el uso de dos conjuntos de ropa, la de trabajo y la personal, que debe ser cambiada y limpia a diario.

“Para el ingreso del empleado exigimos el aseo diario, con ropa de trabajo y ropa de traslado, cuando llega checamos su temperatura y la monitoreamos también cuando sale”, dijo.

Además, los trabajadores tienen la recomendación de avisar cualquier molestia, por mínima que sea, y en ese caso debe quedar a resguardo. También, agregó, tienen la asesoría de un doctor local que los ayuda a vigilar su salud. “De esta manera garantizamos un servicio confiable para nuestros comensales”, manifestó.

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