¡Se antoja un buen chapuzón!

¡Se antoja un buen chapuzón!

Canaco Crece, Empresas con Futuro
El mercado determina el costo del dinero
La seguridad es un factor clave de la sustentabilidad

Entrevista a:
L.A.E. Miguel Ángel Durazo León
Empresario. Propietario de Gorilla Piscinas

A la hora de que un cliente solicita la construcción de una piscina en su residencia o bien en su negocio –como es el caso de los empresarios hoteleros– o una alberca olímpica en un estadio o gimnasio, el primer paso es platicar con él para conocer su idea, supervisar el área y saber el presupuesto que éste tiene destinado para hacer la inversión y de ahí partir para darle opciones.

Miguel Ángel Durazo León, propietario de Gorilla Piscinas, Certified Pool & Spa Operator® (CPO®) por la National Swimming Pool Foundation, explicó que una alberca de un mismo tamaño puede costar desde $200 mil pesos hasta 3 millones de pesos, dependiendo de la tecnología que se instale, las automatizaciones y también de la arquitectura de la residencia para hacer un diseño acorde ya sea rústico, moderno, según sea el caso. Aspectos, por ejemplo, como el mosaico, la iluminación y un recubrimiento llamado hydrazzo pueden elevar el costo a la hora de hacer una cotización.

«Un punto elemental es conocer el terreno donde se va a construir la alberca. En Hermosillo tenemos diferentes tipos de suelo; en el Norte es muy rocoso y el Sur hay fango en la parte de abajo; para el Real del 14 es puro lodo, entonces los cimientos que se deben hacer para la construcción son muy diferentes, además que tienen que ser muy buenos porque de no ser así la alberca se puede partir con el peso del agua», indicó.

Asimismo, el espacio donde va a construirse la piscina debe revisarse bien por la maquinaria que se va a introducir a la hora de empezar a trabajar, agregó el empresario. «Cuando el cliente pide una alberca él ya trae la idea de cómo la quiere y aunque son muchos los diseños que se pueden hacer nos basamos en lo que él dice y le hacemos recomendaciones para mejorar su idea, ya que según el lugar y las corrientes de agua, el equipo puede no funcionar; por eso lo asesoramos», dijo.

Para realizar trabajos de este tipo deben seguirse ciertos criterios, por ejemplo en los hoteles hay muchas normas en cuanto a las profundidades que por seguridad deben ser de hasta 1.40 metros. Y en una residencia, si es para uso personal depende del gusto del cliente. En su caso, han hecho albercas que empiezan en 50 cm de profundidad y se abren hasta 3 metros con trampolín, describió.

Tanto el sistema hidráulico y el sistema de cloración de una piscina son muy importantes. «Si una alberca no está diseñada bien hidráulicamente, algunas partes se quedan muertas – es el término que utilizamos-y se refiere al agua que no se mueve, no está dorando, ahí empiezan las infecciones, las algas, las amibas. Otro aspecto importante es la iluminación, la cual debe colocarse cubriendo toda el área para que no queden puntos oscuros, los cuales pueden ser muy peligrosos», puntualizó.

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