Nos agobiamos y despotricamos contra esa nueva normalidad

Nos agobiamos y despotricamos contra esa nueva normalidad

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Plantar árboles mejora la calidad de vida
Maneje seguro, con estabilidad y confort
Dr. León Mayoral
Consultor, mercadólogo y publicista

Si vis pacem…

Por León Mayoral
En su inspirador libro El Alquimista, Paulo Coelho dibuja a un sabio beduino regalando un profundo consejo al protagonista: “Cuando el gran viento del desierto se alza, no debes detener tu marcha; inclina sólo un poco el rostro para protegerlo con tu brazo y sigue avanzando”. Es un consejo muy pertinente en estos momentos, pues la escena y la conseja encajan a la perfección en nuestro momento actual.


En la tormenta del desierto, con la abrasiva arena golpeando el rostro, podemos fácilmente ver los torrentes de virus o de información golpeándonos por todos lados; podemos ver la tentación que sin pronunciar palabra nos invita a la inacción adosada de dudas y temores; podemos así mismo ver las consecuencias de la inmovilidad en un PIB desgastado y los magros ingresos de las familias, aguantando ya más de cinco meses de detenimiento.
Añoramos esos momentos previos cuando la movilidad y el comercio eran la normalidad. Y nos lamentamos, nos quejamos, nos agobiamos y despotricamos contra esa nueva normalidad que se anuncia amenazante.
Si deseamos realmente esos momentos de reconfortante estabilidad, preparémosla, que no llegará por sí sola. Si vis pacem para bellum, decía Roma y se preparaba para la guerra cuando la paz deseaba. Igual nosotros, si queremos esa estabilidad y seguridad económica, debemos preparar la guerra comercial de nuestro negocio contra la competencia que ya ha iniciado su avance; contra la inacción que ya ha iniciado su nocividad; contra el temor que ya ha iniciado la parálisis; contra la desorganización que ya ha iniciado la desunión; contra nuestra actitud de queja y exo-acusaciones, pues ya hemos comenzado a lavarnos las manos.


El tomar cartas en el asunto y meternos a la acción de nuestras empresas y proyectos requiere de cada uno estos tres valores columnares:
• Alertamiento. Alerta, atento y vigilante al entorno, listo para la acción y capaz de dar respuesta a lo enfrentado.
• Perspicacia. Capaz de ver las cosas que, aun siendo relevantes, pasan inadvertidas para los demás.
• Denuedo. Poseedor de energía, valor y decisión para ejecutar la acción requerida.
Y es que en este panorama que nos embebe, una empresa puede perderse entre tantas sirenas que elevan su algarabía simultánea. Cómo distrae y sustrae ese argot expletivo y esnob (literalmente, sin mucha nobleza).
Who rules your biz? ¿El técnico que conoce los botones más modernos y el tecnicismo más catchy? ¿El estratega que conoce los botones más recónditos de la persona y grupo humano?
Cuando apareció el telégrafo, ¿acaso el new black fue quien dominaba el morse?
Cuando el teléfono aparece, ¿quien giraba el dial con más gracia fue acaso fue el nuevo God?


La visión más alta, más amplia y más profunda, la que por añosa ha vivido más casos y ejemplos, parecería ser la más capaz de integrar holísticamente soluciones efectivas, eficaces y eficientes, características que resultan ideales en toda situación y condición.
Para una empresa, para un proyecto humano, hay varias líneas de expertise que resultan cruciales para conformar una solución. La capacidad de organizar la información vía mayéutica y raciocinio; y la de entender las causas y efectos y crear el camino amarillo rumbo a Oz; la capacidad de convertir las ideas en contenidos; y la de darles atractivo para hacerlos apetecibles al público; la capacidad de realizaciones soberbias que causan fuerte impresión; la de lograr un elenco sobresaliente de medios para su difusión; la capacidad de estructurar e integrar los números en una proyección presupuestaria; y la de ejercer un procurement posible y propicio.
No obstante, todas las capacidades anteriores exigen un ordenamiento y subordinación racional y pragmática. Alguien ha de fungir como capitán del barco en esa empresa que se inicia, en ese periplo del que se espera lleve a buen puerto a la empresa a través de ese mar agitado e incierto del mercado.
Empresario, emprendedor, a favor de tu empresa deberás preguntarte de quién es ese perfil. ¿Quién ha vivido y enfrentado casos que enriquecen su experiencia? ¿Quién goza del criterio y la templanza necesarios para ayudarte a afirmar el timón de tu proyecto y, en medio de este océano turbulento, ayudarte a llegar a buen puerto? ¿Quién ha vivido el éxito, pero también el fracaso, ambos proveyentes de aprendizajes relevantes? ¿En manos de quién será confiable depositar la fragilidad de ese bebé que metafóricamente es nuestro proyecto?
The more the merrier, sí, pero ¿more qué?


Qué confiable resulta quien evidentemente vive con intensidad el tiempo presente, no en el pasado, no en el futuro, sino en el aquí y el ahora donde ocurren las cosas, donde la vida se da, y a pesar de los temporales, mantiene esa sonrisa de confianza en la Creación, porque la sabe, si bien ardua, propicia y favorable.

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