La sofisticación tiene sabor

La sofisticación tiene sabor

La reputación, factor de éxito
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No toda basura electrónica daña la salud

Entrevista a:
Alejandro Puigferrat Trelles
Socio propietario del Restaurante Mari & Fran, Cocina Casual

Ante una industria restaurantera pujante en Hermosillo, cada vez con mayor frecuencia se abren nuevos establecimientos donde se ofrecen alimentos que satisfacen el gusto y la alta demanda de los comensales. Tal es el caso del Restaurante Mari & Fran que inició operaciones exitosamente, hace un par de años, bajo el sello y prestigio de una familia con varias décadas de experiencia en el giro y de gran arraigo en la capital sonorense.

Al hablar del concepto, Alejandro Puigferrat Trelles, Propietario del Restaurante Mari & Fran, Cocina Casual -en sociedad con su hermano Luis-­expuso que hoy en día se han abierto muchos restaurantes en donde la cocina es un poco más sofisticada y, si bien es aceptada por la gente, es una cocina donde los platillos son más vestidos, más elegantes, más rebuscadas las combinaciones de sabores y demás.

Mientras que su estilo como restaurantero siempre ha sido más informal y casual en la cuestión de su cocina, de ahí que el término «casual» se refiere a «casero’: En este sentido, el menú que desarrollaron para Mari & Fran no tienen nada que los clientes no coman normalmente en alguna parte, empezando por su casa, explicó.

Por ejemplo, en desayunos a los huevos rancheros le dieron el toque distintivo del restaurante y son huevos estrellados montados sobre una quesadilla de tortilla negra en una cama de frijoles charros negros con un toque de chilorio arriba; todos preparados con ingredientes conocidos pero combinados de esta forma lo hace casual, dijo.

Otro ejemplo se refiere a una de las opciones con mayor demanda y se trata del pastel de elote montado dentro de un chile poblano, bañado en una salsa de crema del mismo tipo de chile. «Es uno de los platillos que más vendemos a pesar de que es algo muy sencillo. Y lo mismo sucede con las otras opciones de la carta, todo con el toque, el cuidado y el sazón de siempre», agregó el empresario.

El nombre del restaurante Mari & Fran es en honor a sus padres, describió, así es como ellos se referían uno al otro durante todo su matrimonio. Su madre es la señora María Cecilia Trelles y su papá conocido como Don Francisco, Ingeniero Civil nacido en Barcelona, España –y quien murió a los 83 años de edad, hace casi dos años-fue impulsor de sus hijos para que se desarrollaran en los comedores industriales, previo a ser restauranteros.

«Esos dos nombres vienen a envolver el ambiente de nosotros, todo lo que hemos desarrollado nosotros como restauranteros y empresarios relacionados con la comida, todo se platicaba y se decidía alrededor de una mesa donde siempre estaban involucrados papá y mamá. Mi papá sí llegó a saber cuál sería el nombre del restaurante y le gustó mucho. Las personas que nos conocen saben el porqué ese nombre, es muy significativo, es el nombre que nos mantiene unidos», relató.

Su madre María Cecilia -quien fuera propietaria del Restaurante Mediterráneo– es ahora la Chef Ejecutiva de Mari & Fran, pero desde que Alejandro y sus hermanos eran niños ayudaban a su mamá atendiendo mesas y después en la cocina cuando ella incursionó en el servicio de alimentos, después en eventos especiales y posteriormente dedicados a comedores industriales donde llegaron a servir hasta a más de tres mil personas diarias en distintas maquiladoras y empresas que atendían. Actualmente están más dedicados al giro restaurantero, contó Puigferrat Trelles.

En cuanto al concepto de Mari & Fran le fueron dando forma sobre la marcha, indicó, viendo las necesidades de las personas, siempre cuidando enfocarse al tipo de comida que se degusta en la región, la cual forma parte de nuestra dieta alimenticia diaria. «Nuestro menú es muy versátil, variable, es de antojos, para todos los gustos. Le damos un toquecito distinto a lo que normalmente estamos acostumbrados. Lo que nos distingue es lo abundante de nuestros platillos y los precios accesibles, además de la calidad y el sabor», afirmó.

Definir el concepto

Lo más importante como restaurantero es tener muy bien definido tu concepto para no crear confusión en la gente porque ésta no perdona, resaltó Puigferrat Trelles. «Siempre que tú abras un negocio por más lejos que esté, por más difícil que esté llegar, la gente va a ir a conocerlo pero de ti depende que los atrapes. El reto es que vuelvan y más cuando se trata de un concepto nuevo con 170 platillos, es un proyecto muy ambicioso y muy atrevido», enfatizó.

Aunque es un negocio que da muchas satisfacciones, ser restaurantero es muy absorbente, comentó, pero en su opinión lo más complicado de un proyecto como éste es el recurso humano porque no hay personal, la formación y capacitación es por cuenta del propio empresario. «Tristemente no existe la mística de servicio, hemos ido evolucionando mucho de cuando éramos una ciudad taquera, ha costado mucho trabajo. Es un constante estar enseñando a la gente. Si no eres una persona dispuesta a servir estás en el lugar equivocado», agregó.

Con un menú tan extenso, Mari & Fran tiene capacidad para recibir a 180 personas, externó el empresario. «Toda la industria restaurantera es una potencia generadora de empleos; en este caso tenemos 53 empleados en nómina. Gracias a Dios ha sido un concepto muy exitoso, no bajamos la guardia, sabemos que es un compromiso que tenemos que mantenernos, trabajamos el día a día en mejorar nuestra atención al cliente», subrayó.

Sus fortalezas como restaurantero son: El camino recorrido como familia (experiencia en el giro de los alimentos), la calidad de los platillos, el sabor y, sobre todo, los precios, concluyó.

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