La consultoría es un puente al éxito

La consultoría es un puente al éxito

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Entrevista a:
Maestro Héctor Javier Pérez Gastélum
Fundador y Director de ASPROV Consultores S.C., firma con 28 años de experiencia

El éxito de una empresa no sólo depende de sus ventas, sino de que cumpla con las expectativas de los inversionistas, empleados, consumidores y la sociedad en general. Por ello es indispensable allegarse de un socio en conocimiento; un consultor que visualice, analice, aproveche oportunidades y evite riesgos, afirmó el Maestro Héctor Javier Pérez Gastélum.

El fundador y Director de ASPROV Consultores S.C., una firma con 28 años de experiencia que ha brindado sus servicios a más de cuatro mil empresas de múltiples giros y tamaños en prácticamente todo el territorio nacional, pues mantiene presencia en las ciudades más importantes de doce estados a través de sus oficinas en Hermosillo, Ciudad Obregón y Guaymas, en Sonora,.

La función de la consultoría es incorporar a la empresa a ese socio estratégico que ayudará al director, al empresario, al gerente, al jefe de departamento, al supervisor, al operador y hasta el vendedor a tomar decisiones correctas, a aprovechar su tiempo, a disminuir esfuerzos y a ser realmente rentables como personas, como departamento y como organización.

“Todas las personas, empresarios y empresas necesitan ayuda y orientación con el fin de tomar las mejores decisiones y elegir el camino correcto, particularmente para hacer negocios”, afirmó.

Una empresa busca en mayor medida los servicios de consultoría cuando siente que tiene problemas, lo cual no debe ser necesariamente así, porque un consultor es capaz de brindar asesoría desde el momento en que una persona tiene la idea de formar la empresa, precisó Pérez Gastélum, quien también es fundador y pertenece al Consejo Técnico del Grupo Evaluador del Premio Nacional de Tecnología e Innovación.

El consultor juega distintos roles que atienden diferentes momentos en la empresa para cubrir las necesidades y expectativas del cliente en cada uno de los eslabones de la cadena de valor de la compañía y procesos críticos. Son momentos situacionales, dinámicos e intermitentes que requieren atención específica de consultoría.

Un consultor actúa como tal a solicitud del cliente que tiene una necesidad, preocupación, situación o crisis explícita. En respuesta, el consultor analiza el panorama, rutas y escenarios y le ayuda a descubrir la forma de resolver su situación para lograr metas y resultados. El consultor desarrolla y estructura cambios estratégicos.

En otro momento actúa como asesor, agregó, cuando logra un cambio táctico en su cliente sin que éste se dé cuenta. Es decir, acude sin ser requerido y es capaz de “vender” un proyecto, idea o propuesta que el cliente llega a considerar propia, pero el asesor le da seguimiento estrecho y supervisa de cerca la aplicación, uso y resultados.

Otro de los roles del consultor es el de coach, que debe ser solicitado por el cliente. El coach propicia una actitud proactiva, asertiva y competitiva. Provoca alta seguridad, iniciativa y autoestima en el cliente para mantenerlo dentro de la táctica y la estrategia. “Hace que su cliente no se desanime, decaiga o deprima por las diferentes vicisitudes de la vida empresarial diaria y lo estimula para que desarrolle una altísima tolerancia a la frustración”, exclamó.

El consultor también es capacitador cuando enseña competencias clave, técnicas o básicas. Le da elementos a su cliente para hacer correctamente las cosas y la metodología para tomar decisiones. Y es entrenador cuando hace que el cliente suba el nivel de rendimiento en el ejercicio de cada una de sus competencias, así sea el director, gerente, dueño, empresario o miembro de un Consejo de Administración, lo habilita para hacerlo mejor.

“Son todos los momentos que integran la posición de un consultor profesional -asesor, coach, capacitador y entrenador- y son pocos los consultores que realmente los manejan”, afirmó.

Pérez Gastélum dijo que existe una cadena de valor natural que le genera negocio a las empresas. Comprar, almacenar y el proceso de producir, sean cosas o servicios, deben estar alineados para brindar la calidad que requiere el cliente y no haya mermas en la utilidad.

Una buena consultoría puede ser el puente que lleve a las empresas al éxito, ya sea mediante un proceso de mejora continua o discontinua, pero que les permita cambiar sus momentos de utilidad y rentabilidad por otros de menos esfuerzos, mejor liquidez y, sobre todo, permanencia en el mercado, concluyó.

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