Arte e impulso a la niñez

Arte e impulso a la niñez

Actividades extracurriculares: Confianza, carácter, pero ante todo felicidad
La voz privilegiada que posicionó a Hermosillo
Sitio web con fotos artísticas de Sonora

Entrevista a:
María Elena García Rivera
Soprano de prestigio internacional

Por amor a los niños y con la convicción de que se les puede ofrecer alternativas para ser felices y estimular su desarrollo, la soprano María Elena García Rivera, conocida internacionalmente como Elena Rivera, quien ha compartido escenarios con grandes intérpretes, directores y músicos europeos, participa con su arte y conocimientos en programas sociales para menores en condiciones de vulnerabilidad.

Después de 13 años de residir en Madrid, España, Elena Rivera volvió a su natal Hermosillo por amor a sus padres, a sus hermanos, a sus amigos y a sus raíces. Sentía la necesidad de extender este amor filial a sus dos pequeñas hijas y de trabajar por un mundo mejor, en pro de los niños de Sonora.

Elena fue criada en el seno de una familia de músicos donde los niños siempre fueron alentados a participar en festivales, clases de danza, pintura, música y otras artes que dejó de lado cuando buscó una carrera profesional.

Se decidió por la Ingeniería en Geociencias, pero también quiso estudiar chelo en los talleres de la Universidad de Sonora. No pudo porque no tenía el instrumento ni dinero para comprarlo. Entonces entró a canto, donde de inmediato descubrieron su potencial.

“Tenía abandonada esa parte mía que era tan enriquecedora y tan motivadora para realizar proyectos; para tomar decisiones, darle estabilidad a mis emociones, sentirme segura y contenta conmigo misma”, rememoró la artista.

De ahí la convicción de que todas las personas tienen una parte artística y lo manifiestan hasta en la manera de cocinar, en algunas de sus inquietudes o gustos; y si toda la gente pudiera desarrollar esa parte, sería mucho más feliz y se sentiría más satisfecha con su vida.

Aunado a ello, Elena estudió el tema y analizó casos como el de El Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, una obra social y cultural fundada por un músico para coadyuvar a la transformación social de su país.

O el proyecto de la Fundación Batuta, en Colombia, para conformar Orquestas Sinfónicas con el fin de que niños y jóvenes, especialmente de los sectores vulnerables, usen positivamente el tiempo libre y para restarle espacios a la violencia; porque crearon 18 escuelas en casas abandonadas, las cuales fueron rehabilitadas no con grandes inversiones, sino con el apoyo y la voluntad para tomar decisiones correctas por parte de los involucrados.

“No son solamente proyectos musicales, sino alternativas de educación, opciones para el desarrollo social y espacios para rescatar valores estéticos, culturales y sociales que permitan a los participantes tomar conciencia de que hay mucho más de lo que les ofrece su cotidianidad”, manifestó.

Elena considera que cuando los sueños son tan profundos, se cumplen. Regresó a Hermosillo en el 2013 y ese mismo año la Fundación La Posada del Buen Samaritano le ofreció trabajar en su proyecto “Creciendo sano” que pretende prevenir el consumo de drogas en niños, adolescentes y jóvenes en situación de alto riesgo. Hasta la fecha, como directora del área de música, cultiva la disposición hacia estilos de vida saludables mediante actividades artísticas y creativas que enriquecen las experiencias de vida de los menores.

También, gracias a sus relaciones profesionales como Ingeniera en Geociencias, se integró al equipo de relaciones comunitarias de Argonaut Gold que trabaja en La Colorada, donde crearon el Coro Infantil, un grupo de danza e imparten artes plásticas como alternativas para uso del tiempo libre de los niños.

“Ante el ambiente de alto riesgo por el uso de drogas que se vive en la actualidad, hay que procurar una ocupación sana para la niñez. El arte es una opción”, reiteró.

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